Pasteis de nata

¡¡Muy buenas tardes de domingo!! (Aquí en Barcelona más, que mañana es fiesta)

La entrada de hoy va a ser larga, así que cuanto antes nos pongamos a ello mejor.

 

Igual os preguntaréis qué pasó la semana pasada en el blog (aunque lo más probable es que no, porque ¿a quién le importa?), y todo eso tiene una explicación muy sencilla: Lisboa + Eurovisión. Para los que no sigáis demasiado el tema de Eurovisión, este año se celebró en Lisboa, puesto que el año pasado ganó el señor Salvador Sobral con una canción preciosa. Pues, ¿en qué se traduce esto? Todos para Lisboa ese finde. Me declaro fan incondicional de Eurovisión (eurofan, si nos ponemos a ser correctos), así que arrastre a un puñadín de buenos amigos a la capital lusa y oye, vaya finde que pasamos. Si queréis, vamos poniendo fotos y os voy contando mi vida poco a poco.

Lo primero que veíamos al salir del apartamento, ¡a hacer deporte ya desde por la mañana!

 

Vistas en nuestro camino al centro de Lisboa

 

Normalmente para los viajes intento ir todo lo cómoda que puedo. Sabía que este iba a ser un día muy intenso (en todos los sentidos), y me tiré a unos pantalones negros normales, una camiseta de manga corta (que para nada reflejaba mi personalidad en ese momento – guiño, guiño), y unas vans de estas que se llevan ahora con plataformas (las personas de 1.60 de altura también tenemos derecho a la vida).

¿Huelo pasteis de nata?

 

Ella ni se daba cuenta que le estaban haciendo la foto

 

Todo muy sencillo y discreto para ese día

 

Nuestra primera parada: La plaza de Pedro IV (más tarde nos enteraríamos de su afición por el pollo – entre otras cosas)

 

La plaza del Comercio, vilmente acaparada por el EUROVILLAGE

Una vez en el centro, nos cogimos un tranvía que nos llevó a Belém, y es entonces donde entramos en el universo profundo de los ‘pasteis de nata’, ¿los habéis probado alguna vez? (yo ahora no puedo parar de repetirlo intentando poner acento portugués, si os encontráis conmigo, no me odiéis por ello por favor).

Tranvía a Belém

 

La torre de Belém junto con dos espontáneos (ah no, que somos nosotros…)

 

Monumento de los conquistadores en Belém (de lejos) y su famoso puente

 

Una vez después de comer, ya nos fuimos a la parada obligatoria del viaje: Eurovisión. Como soy una loca de esto, y no quiero explayarme en exceso, sólo os diré que me va a costar recuperarme de tantas emociones juntas. Os dejo una pequeña muestra de todo lo que fue.

Ay, ¡que ya estábamos dentro!

 

El escenario

 

Una pequeña muestra de la magia con la actuación de Estonia

Y aquí concluyó el primer día, porque acabamos tan cansados que creo que hasta perdimos el conocimiento. Para nuestro segundo día nos pusimos más a fondo con Lisboa. Hicimos un tour maravilloso, con un guía que nos llevó por toda la cuidad contándonos secretos y relatos de todo tipo (muy recomendable si como yo, no conocíais demasiado de la ciudad), os dejo con unas pocas más de fotos de Lisboa.

Vistas desde el Elevador de Santa Justa (sí, sé lo que estáis cantando)

 

Plaza del Comercio

 

Una calle nada empinada de Lisboa, que no necesita su propio tranvía

 

Ya anocheciendo

 

Finalmente, el último día nos fuimos a Sintra, una cuidad cerquita de Lisboa, pero con muchísimo encanto. Una vez allí, pudimos visitar el Palácio da Regaleira, donde está su famosa Torre invertida. Os dejo los documentos gráficos de esta aventura (si conocieseis mi forma física sabríais que verdaderamente fue una aventura).

Sintra

 

Palácio da Regaleira – vista general

 

Los espontáneos pesados de siempre
La Torre Invertida

 

Y así como nosotros nos estamos yendo, esto parece que está acabando

Y hasta aquí nuestra aventura, ¿qué os ha parecido? Si habéis llegado hasta aquí, muchas gracias por haberla compartido con nosotros.

Así de cansados nos quedamos durante una semana

 

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